CONSULTORÍA

 

Para la mayor parte de las empresas es difícil saber cuando y por dónde empezar a re-imaginar su negocio. En un mundo que se mueve cada vez más rápido, donde cada día hay más opciones para el consumidor, en el cual constantemente aparecen nuevos competidores con modelos de negocio más versátiles y productos y servicios más originales, es importante recordar que a veces las mejores ideas son las más sencillas. No siempre es necesario hacer grandes reducciones de plantilla ni grandes inversiones.

Para crear una gran marca hace falta tiempo, sí, pero hay muchas otras cosas que hay que hacer bien. Tenemos que escuchar a nuestros clientes y entender cómo nos ven. Tenemos que saber alinearnos con sus expectativas y aspiraciones. Tenemos que saber cómo llegarles emocionalmente, más allá del producto o el servicio que les ofrecemos. Tenemos que hablar su mismo lenguaje. Tenemos que entender que una marca no lo es sólo de cara a sus clientes, sino también de cara a sus propios empleados. Tenemos que comprender que somos parte de una relación y esto conlleva una responsabilidad.

Todas estas son cuestiones que a veces requieren más una reflexión, que una gran inversión. El mundo de las grandes marcas en el fondo es un mundo de grandes ideas, más que grandes presupuestos. Yo ofrezco este espacio para la reflexión, una caja de resonancia, un ejercicio de imaginación que puede tener o no continuidad, pero que sirva para estimular la creatividad.